Continuación Romanos 9
C O N C L U C I O N
Defendiendo la FE, Una esperanza viva
Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su
grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los
muertos, para
una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los
cielos para vosotros, que sois guardados por el poder
de Dios mediante la fe, para
alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo
postrero. En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de
tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para
que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque
perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando
sea manifestado Jesucristo, a quien
amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os
alegráis con gozo inefable y glorioso;
obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas. (1
Pedro 1:6-9).
Para defender la Fe eficazmente, debemos
primero conocer que no existe elección incondicional para salvación
(predestinación calvinista), obviamente la referencia no es como la palabra lo indica de manera sencilla, Dios elige sin necesidad de que el hombre haga algo por ganarse su salvación. El sentido de esta afirmación esta en relación, a que Dios no elige de manera arbitraria, caprichosa, ni insensata. Su Amor y sus promesas, si son incondicionales, para todo
pecador, para todo el que quiera y acuda al llamado. Hay personas que dicen: "no
sabemos quiénes son los salvos, no sabemos a quién eligió Dios, por eso debemos
predicar" Con todo respeto, ¿Predicar Qué?, ¿Predicar a ciegas, desconociendo
realmente el carácter de Dios y la obra de Cristo?
“El que
quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o
si yo hablo por mi propia cuenta”. (Juan 7:17).
“Escudriñad las
Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y
ellas son las que dan testimonio de mí; y
no queréis venir a mí para que tengáis vida”. (Juan 5:39-40).
“Cuando
Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano?”(Juan 5:6).
Si fuera
incondicional no le pregunta.
¿Qué debemos
Predicar, los que realmente hemos nacido de nuevo?
“Además
os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también
recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual asimismo, si retenéis
la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que
Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al
tercer día, conforme a las Escrituras;” (1 Corintios 15:1-4).
“Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos
de esta ignorancia, AHORA manda a todos los hombres en todo lugar, que se
arrepientan” (Hechos 17:30).
“Si confesamos nuestros pecados, él
es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1
Juan 1:9).
“Más a todos los que le recibieron, a los que
creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12).
“De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que
me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte
a vida”. (Juan 5:24).
“En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra
salvación, y habiendo creído en él,
fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,” (Efesios 1:13).
“Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la
incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente
con él, perdonándoos todos
los pecados,” (Colosenses 2:13).
“De modo que si
alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí
todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió
consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que
Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a
los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la
reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios
rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con
Dios.” (2 Corintios 5:17-20).
“Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados
vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de
refrigerio,” (Hechos 3:19).
“Mirad,
hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para
apartarse del Dios vivo; antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre
tanto que se dice: HOY; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño
del pecado” (Hebreos 3:12-13).
“Por lo tanto, puesto que falta
que algunos entren en él, y aquellos a quienes primero se les anunció la buena
nueva no entraron por causa de desobediencia, otra vez determina un día: HOY,
diciendo después de tanto tiempo, por medio de David, como se dijo: Si oyereis
hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones” (Hebreos 4:6-8).
Las cosas no fueron hechas por adelantado, para que no tuvieran remedio, al contrario, el tiempo de la salvación es “AHORA”, es “HOY” la salvación no se encuentra en la eternidad pasada, ni tampoco en el futuro, el único tiempo conjugado correctamente para la salvación, es el tiempo presente. También es claro que tenemos la posibilidad de decidir rechazarlo, si seguimos endureciendo nuestro corazón. Si no conocemos bien el plan de salvación e ignoramos voluntariamente el Evangelio de Cristo, las consecuencias son lamentables.
“Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué
gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!” (1 Corintios 9:16).
"Cuando yo dijere al impío: De cierto morirás; y tú no le amonestares ni le HABLARES, para que el impío sea apercibido de su mal camino a fin de que viva, el impío morirá por su maldad, pero su sangre demandaré de tu mano" (Ezequiel 3:18).
“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad
el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere
bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado” (Marcos
16:15-16).
Hay personas
que Dios eligió soberanamente, no cabe duda, como; Jacob, Isaac, Abraham, los
Apóstoles, con un propósito específico, también complementando esto, sabemos lo
que Dios requiere, Fe y Obediencia.
“Pero sin fe es imposible agradar a
Dios; Porque es necesario que el que se acerca
a Dios crea que le hay, y que es
galardonador de los que le buscan.”
(Hebreos 11:6), (Hebreos
5:8-9).
Y no todos
ejercieron temor a Dios y Fe, como ejemplo: Judas, el pueblo de Israel, los
Interpretes de la ley, las personas hoy en día, etc…, a pesar de la naturaleza
del hombre corrupta y esclava del pecado, el hombre tiene la responsabilidad y
la fuerza para temer a Dios, tiene la voluntad en su alma, de escoger a Dios o
seguir su vida disipada en desobediencia.
“Porque no
envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo
sea salvo por él. El que en él cree,
no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído
en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Y esta es la condenación: que la luz
vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus
obras eran malas” (Juan 3:17-19).
“Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella
forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; y libertados
del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia” (Romanos 6:17-18).
Una elección
incondicional, pone en conflicto franco a Dios contra su Hijo Jesucristo,
simplemente porque Cristo murió por todo el mundo pecador y según esto, Dios
eligió incondicionalmente sólo un pequeño grupo antes de la fundación del mundo
(Lapsarianismo). “La
Biblia dice que el sacrificio del Cordero de Dios involucró el pecado del mundo
(Juan 1:29) que la obra de redención del Salvador (1 Timoteo 2:6; 2 Pedro 2:1),
de reconciliación (2 Corintios 5:19) y de propiciación (1 Juan 2:2), fue por
todos los hombres (1 Timoteo 4:10), pero la obra de la Cruz de Cristo es
eficaz, válida y aplicable solamente para quienes creen (1 Timoteo 4:10; Juan
3:16). Podríamos decirlo de una manera más sencilla: La muerte de Cristo fue
SUFICIENTE PARA TODOS pero es EFICIENTE solo para quienes creen” (Blog Cristiano).
Una Elección
Incondicional, se pone como fundamento o decreto por encima de la misma Obra de
Cristo, enseña una salvación fuera de Cristo. El hombre salvo, no lo fue por la
obra de Cristo, sino porque fue elegido, el reprobado o condenado, Cristo no lo
puede salvar, porque Dios no lo eligió.
“Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la
cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación; porque
no hay otro nombre bajo el cielo, dado a
los hombres, en que podamos ser
salvos”. (Hechos 4:11-12).
Dejemos de creer que Dios decretó una elección incondicional y el infierno para la mayoría de la gente, con el riesgo de cometer el error de mal predicar y no les hablemos a las personas de la salvación que tiene Dios para todos en Cristo. El decreto de Dios está en la persona de su hijo Jesucristo. Es Dios Quien Publica el decreto, ¡No la Reforma!
"YO PUBLICARÉ EL
DECRETO;
Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú;
Yo te engendré hoy. Pídeme, y te daré por herencia las naciones,
Y como posesión tuya los confines de la tierra. Los quebrantarás con vara de hierro; Como vasija de alfarero los desmenuzarás" (Salmos 2:7-9).
Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú;
Yo te engendré hoy. Pídeme, y te daré por herencia las naciones,
Y como posesión tuya los confines de la tierra. Los quebrantarás con vara de hierro; Como vasija de alfarero los desmenuzarás" (Salmos 2:7-9).
El Creer en
Jesucristo nos da la certeza, que somos elegidos salvos:
“ Damos siempre gracias a Dios por todos vosotros, haciendo memoria de vosotros en nuestras oraciones, acordándonos sin cesar delante del Dios y Padre nuestro de la obra de vuestra fe, del trabajo de vuestro amor y de vuestra constancia en la esperanza en nuestro Señor Jesucristo. Porque conocemos, hermanos amados de Dios, vuestra elección; pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre, como bien sabéis cuáles fuimos entre vosotros por amor de vosotros. Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo” (1 Tesalonicenses 1:4-5).
“ Damos siempre gracias a Dios por todos vosotros, haciendo memoria de vosotros en nuestras oraciones, acordándonos sin cesar delante del Dios y Padre nuestro de la obra de vuestra fe, del trabajo de vuestro amor y de vuestra constancia en la esperanza en nuestro Señor Jesucristo. Porque conocemos, hermanos amados de Dios, vuestra elección; pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre, como bien sabéis cuáles fuimos entre vosotros por amor de vosotros. Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo” (1 Tesalonicenses 1:4-5).
Casi a todos
nosotros Dios nos ha mandado el Evangelio de nuestra Salvación, en momentos que
realmente lo necesitábamos, en Angustia, desesperación y gran necesidad.
La justicia
es por medio de la fe
“Pero
ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por
la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la
fe en Jesucristo, para todos los que creen
en él. Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están
destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su
gracia, Mediante la redención que es en Cristo
Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe
en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en
su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su
justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús. ¿Dónde,
pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras?
No, sino por la ley de la fe. Concluimos, pues, que el hombre
es justificado por fe sin las obras de la ley” (Romanos 3:21-28).
Yo
he escuchado grupos religiosos reformados que no predican la salvación en
Cristo, sino dicen: no importa el pecado que hayas cometido, Dios lo sabe y lo
hace, debemos saber si Dios te eligió, pídele a Dios en oración que te capacite
con la Fe, olvidando que ellos dicen que el hombre está completamente depravado
y no puede responder, ¿Cómo podría orar, si está muerto e inhabilitado? Ellos
no predican la salvación y el perdón de pecados, al transgresor, predican al “justo”
que ha sido regenerado antes de ejercer Fe en Cristo, “supuestamente”. Si ya ha
sido regenerado antes, ¿Para qué necesita creer? Si Dios ya eligió fuera de la
obra en la Cruz ¿Para qué vino Cristo? ¿Para justificar dicha elección
únicamente? ¿Qué amor puede haber en eso? Por otra parte ¿No es realmente
injusto, que no todos tengan la misma oportunidad de ser elegidos? La elección
no se hace de manera insensata. Si a unos da Gracia y otros justicia ¿Es Dios
el responsable real de la perdición? Si el responsable es el hombre por no
creer ¿Cómo puede creer, si Dios no lo eligió? En el momento que hay
selectividad, incurrimos en imposición. Lo cierto es que Dios no rechaza al
hombre, es el hombre el que rechaza a Dios. Dios no rechaza al hombre por no
elegirlo, es el hombre el que rechaza a Dios por no creer en Cristo.
“El que cree en el Hijo de Dios,
tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque
no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. Y
este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su
Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al
Hijo de Dios no tiene la vida.” (1 Juan 5:10-12).
“Porque no
quieres sacrificio, que yo lo daría;
No quieres holocausto. Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado;
Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios”(Salmo 51:16-17).
No quieres holocausto. Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado;
Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios”(Salmo 51:16-17).
“Al oír esto Jesús, les dijo: Los
sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. Id,
pues, y aprended lo que significa: Misericordia
quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a
pecadores, al arrepentimiento” (Mateo 9:12-13).
¡Es
realmente absurdo!, para ellos el “creer”, es un justificativo de la elección
incondicional, no de la elección que Dios hace en Cristo por la FE que el
pecador ejerce al oír y creer al evangelio. La Salvación para ellos es más una
imposición, que un don gratuito de Dios.
“Porque la paga del pecado es muerte,
más la dádiva de Dios es vida eterna en
Cristo Jesús Señor nuestro.” (Romanos 6:23).
“Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el
que cree en mí, aunque esté muerto,
vivirá” (Juan 11:25).
“¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti,
Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran
hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo ha que se
hubieran arrepentido en cilicio y en ceniza. Por tanto os digo
que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para Tiro y para Sidón,
que para vosotras. Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta el
Hades serás abatida; porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que han
sido hechos en ti, habría permanecido hasta el día de hoy. Por
tanto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la
tierra de Sodoma, que para ti” (Mateo 11:21-24).
“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo
con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él
antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante
de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados
hijos suyos por medio de Jesucristo,
Según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia,
con la cual nos hizo aceptos en el Amado”,
(Efesios 1:3-6).
"¿Dónde
está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo?
¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo? Pues ya que en la sabiduría de
Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la
predicación. Porque los judíos piden señales, y los griegos
buscan sabiduría; pero nosotros PREDICAMOS A CRISTO
crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles
locura;” (1 Corintios 1:20-23).
“Que por esto mismo trabajamos y
sufrimos oprobios, porque esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de
todos los hombres, mayormente de los que
creen”. (1 Timoteo 4:10).
"Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo." (1 Juan 2:2).
"Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo." (1 Juan 2:2).
Estos
versos Bíblicos, demuestran completa y categóricamente que Dios no realiza su
elección de manera incondicional Arbitraria. Ni tampoco están todos los pasos
del hombre determinados por anticipado, el famoso determinismo universal divino
calvinista. Dios elige al que Cree, en un tiempo Presente. “En Cristo” “Por medio de Jesucristo” Cristo
para el Creyente, es la roca de salvación, para el incrédulo y religioso, es
roca de tropiezo y para el liberal locura.
También es importante recordar que Cristo murió
por todo pecador, todo aquel que le es enviado el evangelio para escuchar, Dios
lo ha llamado. “Así
que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres,
de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la
justificación de vida. Porque así como por la
desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así
también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.” (Romanos
5:13-14).
Por lo tanto, podemos inferir que; Elección
Incondicional Calvinista o mejor dicho selección incondicional: Es la imposición
caprichosa de salvación por suerte de ser elegidos. VS Predestinación
Bíblica: Que es el plan preconcebido de Dios para salvación de los que
creen, por medio de Cristo, con el propósito eterno de Transformarlos a imagen
de su hijo y ser adoptados hijos suyos.
“A fin de
que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo. En él también
vosotros, habiendo oído la palabra de
verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la
promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la
redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.” (Efesios 1:12-14).
El contexto de
Efesios 1:3-14, y otros pasajes bíblicos que refuerzan la verdad, habla de
creyentes siendo regenerados, por la fe en Cristo y no de pecadores regenerados por predestinación antes de creer.
“Pero a muchos de los que han
sido regenerados, a ellos les dio poder para creer en Su Nombre, y ser hechos
hijos de Dios.” (Juan 1:12; interpretación Calvinista). ¿Así dice el texto bíblico realmente? El pasaje
enseña algo muy distinto; “Más a todos los que le recibieron (aceptaron), a los que creen en su nombre, les dio
potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12). ¡Ah que diferente!
O
también dicen “y Para que teniendo la vida, podáis creer en su
nombre” ¿Así dice el texto bíblico realmente?
El pasaje dice: “Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el
Cristo, el Hijo de Dios, y para que
creyendo, tengáis vida en su
nombre”. (Juan 20:31).
Además Cristo nos muestra, nos da ejemplo y nos
guía, a como ser obedientes, de la manera que Abraham lo hizo también. La Fe no
está peleada con las obras, las obras de obediencia son consecuencia de la Fe,
podría decirse que: <el poder de la Fe es la obediencia>.
“Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran
clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su
temor reverente. Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia;
y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen;”
(Hebreos 5:7-9).
"Y éste es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado. Y el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado". (1 Juan 3:23-24).
Somos cristianos, porque tenemos el Espíritu Santo en nuestra vida. El evangelio de la salvación y el arrepentimiento, en el bautismo por el agua y el espíritu, es CREER en la palabra de Dios a través de la obra redentora y propicia de Cristo en la Cruz, y quién a su vez fue poderoso para levantarlo de entre los muertos (Romanos 4:24-25).
“Estoy maravillado de que tan
pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir
un evangelio diferente. No
que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Más
si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente
del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos
dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del
que habéis recibido, sea anatema” (Gálatas 1:6-9).
“Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra
nueva, en los cuales mora la justicia. Por lo cual, oh amados,
estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él
sin mancha e irreprensibles, en paz. Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como
también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os
ha escrito, casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas;
entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también
las otras Escrituras, para su propia perdición. Así que vosotros, oh amados,
sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los
inicuos, caigáis de vuestra firmeza. Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de
nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el
día de la eternidad. Amén” (2 Pedro 3:13-18).
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